¿Y EL NIÑO?
Actualizado: 13 ago
El Niño continúa fortaleciéndose y el océano Pacífico presenta anomalías positivas de temperatura cada vez más extensas e intensas. Durante julio se observaron cambios importantes en la distribución del agua cálida, lo que comienza a reflejarse en la atmósfera.
Comparación desde el último evento

En 2015 se registró el último episodio de El Niño Muy Fuerte, considerado además uno de los eventos más intensos desde el inicio de los registros comparables. De acuerdo con datos de NOAA-OISST, la mayor anomalía de temperatura superficial del mar alcanzó aproximadamente +3.02 °C el 17 de noviembre de 2015.
El episodio de 2015 destacó también por sus marcados contrastes regionales: mientras algunas zonas de Sudamérica experimentaron lluvias excepcionalmente intensas e inundaciones, sectores de Centroamérica enfrentaron condiciones más secas, con importantes episodios de sequía e incendios forestales.
Evolución durante el mes de Julio


Al comparar el desarrollo de 2026 con la del episodio de 2015, destaca el rápido calentamiento observado en el Pacífico ecuatorial durante julio. En el mismo periodo de 2015, la anomalía de la temperatura superficial del mar se situaba alrededor de +1.51 °C, mientras que los análisis preliminares para julio de 2026 estiman un valor de +2.47 °C.
La evolución durante el mes también resulta significativa: julio de 2026 inició con una anomalía cercana a +1.73 °C y concluyó preliminarmente en +2.47 °C. Este último valor supera los registrados durante julio de 2025, 2024, 2023 y 2015.

Al revisar los modelos climáticos probabilísticos, se observa una creciente probabilidad de que El Niño alcance una intensidad Muy Fuerte durante el periodo de octubre a diciembre de 2026, con posibilidades de que el fenómeno continúe intensificándose durante los próximos meses.
De mantenerse la tendencia actual, este episodio podría situarse entre los eventos de mayor intensidad registrados desde 1950. Además, la rapidez con la que se ha desarrollado el calentamiento durante 2026 destaca frente a otros episodios recientes. Si esta evolución continúa, no puede descartarse que el fenómeno alcance valores excepcionalmente altos y se aproxime a algunos de los registros históricos.
No obstante, estas estimaciones corresponden a escenarios probabilísticos y podrían modificarse conforme se incorporen nuevas observaciones oceánicas y atmosféricas.
¿CÓMO IMPACTARÍA A MÉXICO?
Aunque cada episodio de El Niño puede comportarse de manera diferente debido a la interacción de diversos factores, existen características comunes que permiten identificar posibles tendencias en su evolución. Si los escenarios previstos se mantienen, durante los próximos meses podrían presentarse condiciones de mayor intensidad a las observadas habitualmente en algunas regiones.
Agosto: evolución dentro de lo previsto
Durante agosto, las condiciones observadas hasta el momento se mantienen, en términos generales, dentro de los escenarios previstos durante los meses anteriores. Uno de los elementos presentes es la canícula, un periodo característico de la temporada de lluvias en México en el que puede registrarse una disminución temporal de las precipitaciones en distintas regiones del país.
Es importante señalar que la canícula no necesariamente tiene una duración fija de 40 días. Su inicio, intensidad y duración varían cada año y entre regiones, por lo que en determinadas zonas puede prolongarse durante varias semanas. Bajo las condiciones previstas para esta temporada, algunos periodos de menor precipitación podrían extenderse incluso hasta septiembre u octubre, aunque esto dependerá de la evolución de los sistemas meteorológicos y de las condiciones atmosféricas durante los próximos meses.

Desde 2005, 2023 destaca como uno de los años más cálidos y como un antecedente reciente de interés, al coincidir con el desarrollo de un episodio de El Niño de intensidad fuerte. Durante julio de ese año se registró una anomalía de temperatura a dos metros (es decir, temperatura perceptible) cercana a +1.27 °C, mientras que en julio de 2026 la anomalía preliminar alcanza aproximadamente +1.10 °C. Esta similitud permite utilizar 2023 como referencia para analizar algunos de los posibles escenarios que podrían presentarse durante la evolución actual, aunque cada episodio de El Niño responde a condiciones oceánicas y atmosféricas particulares.
Las condiciones atmosféricas ya han comenzado a reflejar algunos de estos cambios sobre México, con contrastes entre periodos de calor y episodios de lluvias importantes, algunos de ellos asociados con inundaciones. El océano Pacífico representa una fuente importante de humedad y energía para la atmósfera, por lo que sus cambios pueden modificar las condiciones que favorecen distintos fenómenos meteorológicos, entre ellos el monzón mexicano.
Estos contrastes se encuentran, en términos generales, dentro de lo que puede esperarse durante una temporada influenciada por variaciones importantes del sistema océano-atmósfera; sin embargo, algunos episodios han presentado una intensidad superior a la prevista inicialmente. Si El Niño continúa evolucionando hacia una intensidad Muy Fuerte, podrían mantenerse periodos de lluvias importantes en algunas regiones, mientras que otras zonas, particularmente del sur y sureste del país, podrían experimentar periodos de calor, menor precipitación y un incremento en las condiciones favorables para incendios forestales.
Ante este escenario, resulta recomendable que autoridades locales y equipos de emergencia mantengan actualizados sus mecanismos de prevención y respuesta, especialmente ante la posibilidad de que coincidan periodos de lluvias intensas, inundaciones, calor extremo y condiciones favorables para incendios durante diferentes etapas de la temporada.



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